De la forma en que estaba mi vida sentimental en los últimos meses, supuse que, al fin, sabría lo que era celebrar el 14/2... Le compré a G varios corazones de metal de tamaño de una moneda de cinco colones, el perfume que quería hace tiempo y muchas tarjetas en blanco.
El plan: llegaría a su casa un par de horas antes de que él saliera del trabajo, dejaría una tarjeta en la puerta que dijera "follow your heart" o algo por el estilo y,desde ahí, una fila de corazones metálicos y lo guiara hasta l mentado regalo y una tarjeta un poco más profunda...
Creo que no era tanto por ser ese día ni porque "debiera" hacerlo; era, más bien,una excusa para ser cursi y para demostrarle todo lo que me hace sentir.
Unos días antes del día ese, mientras hablabamos por teléfono, G me comentó
- "No me gusta san valentín porque es muy comercial"
Todaaaaaa, pensé, la frase que usé yo durante años para ocultar la tristeza que me hacía sentir no tener a quien dedicarle Tactica y Estrategia de Benedetti o darle chocolates y hacer gala de los corazones; esa misma frase se volvía en mi contra...Pero, al fin y al cabo, San Valentín si era lo que G decía y eso lo sabía, solo que me gustó el tema a celebrar como una excusa.
El perfume se lo di el 12/2, sin envoltorio ni gran cosa. Cuando él se ausentó por un rato, rocié los metálicos corazones en un espacio pequeño de su celestial cama. Así, sin gracia, tan simple como siempre sin excusas ni frivolidades. La tarjeta la encontré hasta hoy en uno de los cajones de mi escritorio y ahora busco la excusa para dársela.

Mi serie de A propósito de San Valentín, se cagó debido a que blogger no me funcionó el día 13 en el que dedicaría mi post a los solteros y solitarios.
Llegó el día y, a eso de las 2am, sonó el teléfono con un timbre que indicaba que no era G...Era mi hermano con la noticia que, tarde o temprano llegaría: Abuelito acababa de morir.
Como si fuese una pesadilla y con la tranquilidad de que tan solo unas horas antes le había dicho que lo quería, seguí durmiendo.
A eso de las seis y cincuenta sonó el teléfono: Era G "Feliz día, lo dije yo primeroo, lo dije yo primeroo." Al principio me alegró escuchar su voz, luego pensé "A la puta! Hoy es mi cumpleaños" y luego le conté lo de mi abuelito al mismo tiempo que yo era consciente de la llamada de la noche y de que era 14/2.
Se imaginarán mi día de San Valentín, me lo pasé entre lágrimas, lutos, flores de funeral, funeraria, cementerio y los corazones rojos, globos, chocolates y cupidos que veía pasar por la calle como si lo estuviera viendo a travéz de una vitrina a otro mundo.
Cansada y bastante triste, me fui a mi apartamento. Ahí llamé a G y él se ofreció a llevarme a su casa y pasar la noche conmigo. Fuimos al super mercado, me hizo una ensalada de esas que sólo él sabe hacer, vimos tele un rato mientras me hacía cariñitos y nos fuimos a dormir.
En mi universo bizarro y único San Valentín tomó significado, el "día del amor" es cada día según lo sintamos, lo que pude comprender es que el amor se debe agotar ( si es que es agotable) antes de que las personas que queremos fallezcan o simplemente se pierdan de vista o pongan esa barrera a travez de la cual no pasa un " te quiero"
Mi papá decía que cuando uno predecía algo, en un futuro solo dos cosas podían pasar: se era profeta o se era jetón. En cuanto a el 14/2 descubrí que no era condicional: fui profeta y jetona y, de paso, pensé en mi papá como no lo hacía hace años. Aunque no hubo corazones rojos ni globos de ese color, descubrí el valor del amor en la oportunidad que tuve de decirle a mi abuelo esas dos palabras que nunca le había dicho porque según yo se sobreentendía que yo lo sentía; descubrí el amor en cada una de las lágrimas de mi madre frente a aquella fosa; descubrí el amor en la paz que expresó mi abuelita al saber que su alma gemela estaría mejor; descubrí el amor en aquellos dulces ojos grandes y en aquellas manos suaves y calidas que me mimaron mientras veía South Park.